Diversidad Cultural – Travestis


Ni lo sueñes, sos travesti
Abril 21, 2008, 1:45 am
Archivado en: Discriminación Laboral

El 80% vende su cuerpo porque no encuentra cabida en el mercado formal de trabajo. El 70% sueña con poder alejarse de la prostitución. De un lado un grito desesperado, del otro tan sólo silencio. Una problemática que nos afecta a todos como sociedad.

 

La discriminación laboral que sufren las travestis y transexuales es un una realidad que tanto el estado como gran parte de la sociedad civil pareciera que no ven. Las estadísticas son alarmantes y revelan la urgente necesidad de este grupo social. Según el Área de Diversidad Sexual de la Secretaría de Promoción Social de la ciudad de Buenos Aires, el 80% de estas personas se dedica a la prostitución, ya que es el único camino que tienen para poder subsistir. (www.pagina12.com)

Antes de seguir, es necesario desmentir el equívoco imaginario social que relaciona negativamente el travestismo con el deseo de ejercer la prostitución,  ya que no hace más que intensificar la marginación social hacia estas personas. Esto de ninguna manera es totalmente cierto y sería perjudicial para toda la sociedad seguir sosteniéndolo. Con tan sólo un dato esta idea se torna totalmente incoherente. En un estudio sociológico y antropológico realizado en la provincia de Buenos Aires, Mar del Plata y Capital Federal, se demostró que el 70% de las travestis que viven de la prostitución, desea terminar sus estudios para poder tener algo con que defenderse a la hora de enfrentarse al mercado laboral. Para una comprensión más directa: el 70 % de estos actores sociales que viven del negocio del sexo, no lo hacen porque les guste y desean con ansias tener cabida dentro de los parámetros formales de trabajo. (Estudio – libro: “La gesta del nombre propio”  – para saber más de qué trata: http://www.anred.org/article.php3?id_article=1359)

El titular del Área, Esteban Paulón, sostuvo en una nota con el diario Página 12, que “pensar en travestis y transexuales incluidas en espacios de ciudadanía se hace muy difícil”, a su vez explicó que “en el ámbito laboral, la discriminación se hace más fuerte, dejando como única posibilidad el trabajo sexual. No es una verdadera opción, es un lugar que como sociedad les asignamos”. (www.pagina12.com)

            Cabe destacar que uno de los pasos primordiales para que una persona este inserta en la sociedad, es tener la posibilidad real de formar parte del mercado formal de trabajo.  Así lo sostuvo Paulón, “el trabajo en nuestra sociedad es un poco lo que mide nuestra inclusión social, entonces hay un montón de factores que van desde la identidad, la educación y la capacitación, hasta la discriminación abierta, que implica el no poder acceder a un espacio de trabajo que hace que sea ínfimo el número de chicas que están trabajando formalmente”. (www.pagina12.com)

El testimonio de una transexual de España, Lucía, demuestra que el problema de la discriminación laboral que sufre este grupo social no concierne sólo a la sociedad argentina, sino que también es parte de una problemática que excede las fronteras. Ella explicó en una breve entrevista que uno de los puntos más difíciles de su condición, elección de vida, es el trabajo. “Al buscar trabajo, sólo me ofrecen de prostituta, stripper o actriz porno”. (http://silenciosinpalabras.wordpress.com /2008/02/03/discriminacion-a-los-transexuales/).

Claro está que la discriminación laboral es inseparable de la cuestión identitaria de estos seres humanos, y que mientras que desde el mismo Estado se discrimine,  en la medida en que éste no lo tome con la debida seriedad e importancia que merece el asunto, será difícil que la situación de las travestis y transexuales cambie, así como también, que la sociedad civil sea consciente del respeto ante lo diverso. No basta con crear áreas que traten el tema ni dar apoyo a distintas organizaciones civiles. Es necesario la creación de una normativa justa e inclusiva, ya que las leyes y su correcta puesta en práctica, son el impulso para la transformación social hacia la tolerancia y el respeto.

Muy bien lo dijo Paulón, “el mismo Estado las discrimina al no poder registrarlas en el Ansses, porque si yo soy Mariana, pero tengo el DNI con un nombre que me fue impuesto al nacer y que no responde a mi sentir de género, ¿adónde estoy? ¿Tengo aportes, no tengo aportes? ¿Voy a poder jubilarme? ¿La seguridad social me va a cubrir? ¿la obra social va a responder por mi?”. (www.pagina12.com)

Por lo tanto, ¿cuándo será el momento en que los dirigentes políticos le presten la debida atención a la problemática? Se torna difícil saberlo. Mientras tanto, las travestis no piensan bajar los brazos. Luchan día a día. Se solidarizan con diversos temas sociales y buscan una misma respuesta por parte de la sociedad civil. Piensan, y es importante remarcarlo, que no se trata de una puja por el beneficio de ciertos intereses propios sino más bien, de una pelea que apunta a la cristalización de un ideal basado en el bien común: el de una sociedad inclusiva, tolerante y justa.