Diversidad Cultural – Travestis


Mi verdadero yo
Abril 20, 2008, 5:50 pm
Archivado en: Identidad

La construcción de la identidad tanto de travestis, homosexuales como de heterosexuales, es una cuestión que no depende tanto y de forma crucial de los aspectos biológicos que vienen preestablecidos. Más bien, se trata de una construcción propia, de acuerdo a elecciones individuales respecto a la orientación sexual, o simplemente, a cómo y qué siente una persona. Sin embargo, estos “transgéneros” se encuentran con diversos obstáculos a la hora de querer forjar una identidad acabada. Estas interrupciones son  producto de la discriminación social y, especialmente, por un Estado que no trata con seriedad, por ejemplo, el cambio de nombre y el cambio de sexo, entre otras políticas.

Para comprender la cuestión identitaria, es necesario dejar claro la diversidad existente en los transgéneros. Por un lado existen las travestis, aquellas personas que biológicamente son masculinos o femeninas pero realmente se sienten lo contrario, y necesitan travestirse y hacerse cierta modificación en el cuerpo sin necesidad de cambiar su sexo natural. Por otro lado, se encuentran aquellas/os que sienten también ser parte de su género contrario, pero que desean cambiar su sexo. Diferentes entre sí pero con algo en común: el hecho de sentirse realmente una mujer u hombre. 

Según Haana Berris, fundador de Travestis México, el hecho de ser travesti o transexual, ni siquiera tiene que estar forzosamente relacionado con la preferencia sexual de una persona, sino es meramente una cuestión de género: “Nacimos con el sexo masculino, pero nos gusta construir la forma femenina”. Además, explicó que “ser hembra es biológico, pero ser mujer es una construcción social”. Y ese concepto, básico y primordial, es el que la sociedad  y el Estado deben manejar para que este grupo social pueda tener una identidad concreta. (http://www.ccm.itesm.mx/dhcs/ebabel/tras.html).

Basta ver lo que sucede tras la falta de una modificación en la legislación que se refiere a la identidad, para comprender la necesidad de la intervención del Estado. En la actualidad, sentirse mujer pero ser biológicamente “macho” y que en los documentos figure el nombre masculino, trae aparejados diversos problemas ante los que tienen que luchar día a día las travestis argentinas. A la hora de alquilar una vivienda o al inscribirse en cursos o cuando piden un turno en hospitales, lo hacen diciendo un nombre que no lo sienten propio, y así y todo son discriminadas por su condición. Por ejemplo, un estudio realizado en la provincia de Buenos Aires, Mar del Plata y Capital Federal reveló que el 32% de las travestis tiene el contrato de locación a nombre de un amigo/familiar  debido a su identidad. (“La gesta del nombre propio”, para más información del libro:  http://www.anred.org/article.php3?id_article=1359)